Power nap: la siesta corta que funciona (y la ciencia detrás)

En Occidente, quien se duerme en el escritorio es "el vago". En Japón, puede ser el profesional más respetado de la sala. Allí incluso hay una palabra para echar una cabezada en el trabajo: inemuri (居眠り) — señal de quien se ha esforzado al máximo, no de quien es perezoso.

Y la ciencia está del lado del "vago". Un estudio de la NASA mostró que una siesta de 26 minutos aumenta el rendimiento en un 34% y el estado de alerta en un 54%. Es menos tiempo del que se pierde en una reunión que podría haber sido un correo electrónico.

Por qué funciona una siesta corta

A media tarde, el cuerpo experimenta una caída natural de energía — no es falta de café, es tu reloj biológico. Una siesta corta aprovecha esa ventana y le da tiempo al cerebro para eliminar la fatiga acumulada, sin entrar en el sueño profundo.

Cómo hacerlo sin despertar aturdido

La diferencia entre una buena siesta y despertar peor está en la duración:

  • De 10 a 20 minutos es el punto justo. Sales antes del sueño profundo y te despiertas alerta.
  • Evita pasar de los 30 minutos. Entras en sueño profundo y te despiertas aturdido — se llama inercia del sueño.
  • Hazla temprano por la tarde. Una siesta a las 17h roba sueño por la noche.
  • Un dormitorio o rincón oscuro y fresco ayuda a desconectar más rápido.

Descansar no es pereza

Pasamos un tercio de la vida durmiendo, y aun así tratamos el descanso como una categoría menor. Dreamura nació de lo contrario: tomar el sueño en serio, con la dignidad de una idea japonesa simple — lo necesario, bien hecho, fabricado en Portugal. Una buena siesta comienza por tener dónde hacerla bien: mira la guía de higiene del sueño.


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