¿Cómo afectan el estrés y la ansiedad a la calidad del sueño?
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¿Alguna vez ha sentido que su mente no se desconecta a la hora de ir a dormir? El estrés y la ansiedad son grandes saboteadores de nuestro descanso. No nos permiten relajarnos, convirtiendo el momento de ir a dormir en un desafío.
Cuando estamos preocupados, el cuerpo entra en estado de alerta. Esto sucede porque se liberan hormonas como el cortisol y la adrenalina, que nos mantienen activos. Este estado de alerta es suficiente para impedirnos conciliar el sueño fácilmente, interrumpir el sueño a mitad de la noche o hacer que nuestro descanso no sea tan profundo como debería.
La buena noticia es que puede retomar el control. Empiece por reconocer que el estrés está afectando sus noches. A continuación, adopte algunos cambios simples: cree un ritual antes de dormir, evitando pantallas y calmando la mente; apueste por el ambiente, haciendo de su habitación un espacio verdaderamente cómodo y tranquilo; o pruebe a usar técnicas de pausa como la respiración lenta o la meditación para indicar al cuerpo que la actividad del día ha terminado.
Recuerde que el descanso es una parte fundamental de nuestro bienestar, no un lujo. Dormir bien no resuelve los problemas del día, pero es lo que nos da la energía y la claridad necesarias para afrontarlos al día siguiente.
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