Comer mejor para dormir mejor
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Lo que comemos a lo largo del día influye mucho más de lo que imaginamos en cómo descansamos por la noche. Algunos alimentos contienen nutrientes esenciales que participan en la producción de serotonina y melatonina, dos sustancias que ayudan a regular el ciclo natural del sueño.
Por ejemplo, las cerezas, las uvas y las nueces son fuentes naturales de melatonina. Por otro lado, los alimentos ricos en triptófano, como los huevos, el tofu o el pavo, ayudan a estimular la producción de serotonina. El magnesio, presente en las espinacas, las semillas de calabaza, el aguacate o las almendras, también desempeña un papel importante en la relajación muscular.
Al final de la tarde y durante la cena, priorice comidas ligeras y ricas en estos nutrientes. Pequeños cambios en la alimentación marcan la diferencia en cómo se duerme y se despierta.
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